Un pequeño trabalenguas (早口言葉, hayakuchi kotoba) en Osaka-ben y en japonés estándar. A ver cual os hace más gracia.
Osaka-ben:
Texto y traducción:
わかったんかい?
wakattankai?
¿Entiendes?
わからへんのかい?
wakarahennokai?
¿No lo entiendes?
わかったらわかったと、わからへんかったら、わからへんかったと言わんかったら、わかったか、わからへんかったか、わからへんやろがい!
wakattara wakatta to, wakarahenkattara wakarahenkattato iwankattara wakattaka wakarahenkattaka wakarahenyarougai!
Si lo entiendes dilo, si no lo entiendes dilo! Si no lo dices no sabré si lo entiendes o no!
わかった?
wakatta?
¿Entiendes?
Japonés estándar:
Texto y traducción:
wakatta?
わかった?
¿Entiendes?
wakaranai?
わからない
¿No lo entiendes?
wakattara wakatta to, wakaranakattara wakaranakatta to iwanakattara wakattaka wakaranakattaka wakaranai janaika
わかったら わかったと, わからなかたっら わからなかったと言わなかったらわかったかわからなかったかわからないじゃないか
Si lo entiendes dilo, si no lo entiendes dilo! Si no lo dices no sabré si lo entiendes o no!
Kuroda Bushi (黒田節, La canción de Kuroda) es una canción que cuenta la historia de como un guerrero consiguió la mejor lanza de todo Japón. El propio nombre de la canción es un juego de palabras curioso ya que “bushi” significa tanto “guerrero” (武士) como “melodía” (節).
La historia narra la aventura del guerrero Mori Tomonobu (母里友信), conocido como uno de los ocho tigres de Kuroda, y de como su señor Kuroda Nagasama lo mandó como mensajero al castillo del señor Fukushima Masanori en Hiroshima:
Nagasama y Masanori habían sido grandes amigos pero una discusión después de haber bebido mucho hizo que se enfadaran. Para hacer las paces Nagamasa regaló un bonito casco con los hornos del búfalo a Masanori y este regaló a Nagamasa el casco legendario ” Ichi-no-Tani ” que había guardado como oro en paño. Cuando Nagasama mandó a Tomonobu ir de mensajero al castillo de Masanori le puso la condición de que no bebiera ni una sola gota de sake por mucho que insistiera Masanori. Cuando Tomonobu fue recibido por Masanori se lo encontró bebiendo y con una gran lanza colocada a sus espaldas. Esta lanza había sido un regalo del emperador Ôgimachi al shogun Ashikaga Yoshimasa, que pasó a las manos de Oda Nobunaga y más tarde este se la pasó a Toyotomi Hideyoshi. Cuando Masanori ganó al clan Hôjyo en el año 1590, Hidetoshi le prometió un gran territorio y como señal de promesa le había cedido la lanza a Masanori.
Masanori ofreció sake a Tomonobu, pero este lo rechazó por la promesa que debía mantener a su señor. Masanori le contestó que no debía ser descortés y que los guerreros de Kuroda eran unos cobardes por tener miedo a un vaso de sake. Entonces le dijo:
- Te voy a hacer una buena propuesta. Si tú bebes tres vasos de sake de un trago, yo te regalaré cualquier objeto que tengo.
Tahei al verse en la tesitura de tener que mantener su palabra y al mismo tiempo querer demostrar que los guerreros de Kuroda no eran unos cobardes aceptó la propuesta. Bebió 3 grandes cuencos de sake y pidió la lanza que se encontraba detrás de Masanori.
Cuando Tomonobu ya había vuelto a Fukuoka y a Masanori se le había pasado la borrachera pidió a Tomonobu que le devolviera la lanza, pero este se negó.
El guerreo Mori Tomonobu con una lanza y un gran cuenco de sake es precisamente la representación más habitual de las figuras hechas en Hakata.
La estatua que se puede ver delante de la estación de tren de Hakata.
Y esta es la lanza que se puede ver en el museo de la ciudad de Fukuoka.
¿Y todo esto a que viene? Pues porque me ha dejado impresionado como este robot baila la canción Kuroda Bushi. En el video se ve la coreografía 2 veces: la primera con ropa puesta y la segunda (a partir del minuto 3:33) con todas las partes del robot a la vista.
Para comparar podéis ver la actuación de una persona real:
En Japón también tienen el típico juego infantil en el que una persona se pone cara a la pared (o similar) y mientras recita una frase el resto de jugadores deben correr hacía él, pero pararse en cuanto termine la frase porque se dará la vuelta y eliminará a todo aquel que se esté moviendo.
Para comenzar el juego se designa un “oni” (鬼) o demonio, que es quien debe recitar la frase, y el resto de participantes forman una fila a cierta distancia de él. El “oni” hace comenzar el juego diciendo “hajime no ippo!” (はじめの一歩!, ¡primer paso!) y todos los de la fila dan un paso en cualquier dirección (aunque normalmente lo hacen hacia el “oni” ya que ese es el objetivo). El “oni” se pone de espaldas a la fila y dice “darumasan ga koronda” (だるまさんが転んだ, que significa algo así como “el daruma se cayó”) para que los demás participantes se acerquen a él. Si cuando el “oni”, al terminar la frase, se gira y ve a alguien moviéndose esa persona queda eliminada y debe ir hasta el “oni” para agarrar su mano. El “oni” gana si elimina a todos los participantes (y el primero que pilló pasa a ser “oni”), pero si alguien llega hasta él puede liberar a algunos rompiendo la cadena de gente gritando “kitta!”. Las personas liberadas deben salir corriendo y pararse en cuanto el “oni” grite “tomare!” (止まれ). Entonces el “oni” puede convertir en “oni” a uno de los jugadores aplicando alguna regla. Por ejemplo en algunos lugares el “oni” puede dar 5 pasos y si es capaz de tocar a alguno de los liberados esa persona pierde y pasa a ser “oni” para la siguiente partida.
En esta escena de “El verano de Kikujiro” juegan a este juego. Primero la versión tradicional y luego a una más divertida:
En la televisión también juegan pero son bastante crueles:
No, hoy no voy a comentar nada sobre el idioma nipón. Ayer al terminar la clase de japonés mi profesora me pasó una hoja de periódico, y es lo que voy a transcribir hoy. Una carta al director publicada en El País (día 3 de julio de 2009) escrita por un japonés que vive en Barcelona.
Imagínese que se traslada a mi país, a Japón, con sus hijos en edad escolar. Y escolariza a sus hijos con la ilusión de darles la oportunidad de aprender japonés. Y al escolarizar a sus hijos encuentra que todos los colegios imparten clase en una lengua regional japonesa (también tenemos lenguas regionales, como en casi todos los países). Y que no encuentra ningún colegio con el japonés como lengua vehicular.
Supongo que usted, atónito, preguntaría por qué no existen colegios con la lengua oficial común del Estado. Y le cuentan algo sobre que hay que proteger no sé qué y que es una especie de revancha contra no sé quién que hizo que hace más de 50 años esa lengua regional estuviera perseguida. Y usted sigue sin entender por qué no puede elegir en Japón una educación en la lengua oficial común del Japón, el japonés.
Pues bien, esto me ha ocurrido en Barcelona, donde actualmente no hay ningún colegio con español como lengua vehicular. Ni público, ni concertado, ni privado.
En mi país, todo el mundo entendería que usted no tuviera ningún interés en que sus hijos aprendieran una lengua regional de mi país, pero sí japonés. Y aquí en España, ¿entienden que nosotros queramos aprender español y no catalán?.